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El desafío del G7: ofrecer resultados para el sur global y alejarlo de la órbita de China

junio 10, 2024
Foto: Agencia EFE

Washington,- El G7 se enfrenta a un desafío crucial para mantener su relevancia geopolítica: debe demostrar que puede ofrecer resultados tangibles para los países del sur global, especialmente en el alivio de la deuda, con el objetivo estratégico de alejarlos de la órbita de China.

Ese es uno de los temas que Estados Unidos quiere priorizar en la cumbre del G7, compuesto también por el Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón, además de la Unión Europea (UE), que se celebrará entre el 13 y 15 de junio en la región italiana de Apulia.

El presidente estadounidense, Joe Biden, un firme defensor del multilateralismo, considera que, para mantener su relevancia, el G7 debe ofrecer soluciones a los problemas del sur global, según indicó a un reducido grupo de periodistas de diferentes medios, entre ellos EFE, una fuente familiarizada con los preparativos de la cumbre.

Deuda e infraestructuras

Al respecto, esa fuente destacó que Biden hará varias propuestas para que las economías en desarrollo puedan construir las infraestructuras que necesitan, así como acceder a préstamos alternativos a los proporcionados por la Nueva Ruta de la Seda de China, creada en 2013.

A través de esa iniciativa, China se convirtió en el principal acreedor de numerosos países emergentes que buscaban construir infraestructuras, algunos de los cuales ahora están sumidos en graves crisis económicas debido, en parte, a la falta de voluntad de Pekín para reestructurar las deudas contraídas.

Según la citada fuente, Biden propondrá a sus socios del G7 reformas al sistema de préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), del que Washington es el principal accionista, para que los países en desarrollo puedan acceder a préstamos más beneficiosos y transparentes.

Además, se anunciarán inversiones en economías en desarrollo en el marco del mecanismo de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global (PGII), creado por el G7 en 2021 para contrarrestar el auge de China y que tiene como objetivo movilizar 600.000 millones de dólares para 2027.

Italia, que es el anfitrión de la cumbre, era hasta hace poco el único miembro del G7 que formaba parte de la Nueva Ruta de la Seda tras un acuerdo firmado en 2019, pero la primera ministra Giorgia Meloni retiró a su país en diciembre de 2023.

La reacción del sur global y de los BRICS

Lo interesante será ver cómo los países en desarrollo reaccionan a esas propuestas, ya que perciben al G7 “con cierta sospecha” por ser un “club” de Washington y sus aliados, explicó a EFE Richard Gowan del International Crisis Group, una organización dedicada a resolver y prevenir conflictos.

Esta será, además, la primera vez que los líderes del G7 se reúnen después de que, el 1 de enero de 2024, el grupo de economías emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) admitiera a cuatro nuevos miembros: Egipto, Etiopía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos.

La decisión del grupo de abrir sus puertas a nuevos miembros, tomada en su cumbre de Johannesburgo en agosto de 2023, generó un debate sobre su creciente influencia internacional y su capacidad para desafiar el poder político y económico de Occidente, cuya máxima representación es el G7.

En ese contexto, es especialmente relevante el hecho de que la relevancia económica del G7 ha ido en declive en los últimos años: el producto interior bruto (PIB) agregado de los estados miembros del G7 (sin incluir a la UE) representa actualmente el 43 % de la economía global, en contraste con casi el 70 % hace tres décadas.

Este declive se debe principalmente al crecimiento de los BRICS, especialmente de la India y China.

Expansión del G7: España, México y Corea del Sur

Por eso, el G7 necesita nuevos aliados. Cada vez más voces en círculos académicos de Estados Unidos proponen que el G7 se expanda y admita a otros miembros, como hicieron los BRICS.

Los candidatos favoritos son España, México y Corea del Sur, que figuran entre lo que el FMI considera “economías avanzadas” y podrían acabar formando parte del G7 en los próximos años, dijo a EFE el historiador de la Universidad de Vanderbilt, Thomas Schwartz.

No obstante, el camino hacia la expansión no estará exento de obstáculos. Uno de los principales será mantener la cohesión interna del grupo, la cual ha sido fundamental para responder de manera rápida a crisis como la guerra en Ucrania, uno de los temas principales de la cita.